Angkor Wat: La Ciudad Sagrada en Bicicleta

16/07/2017

Decidiste venir a visitar una de las  maravillas del mundo, te gusta ir despacio, a tu ritmo, disfrutando de cada rincón que veas interesante. El lugar es inmenso y cada carretera esconde un “tesoro” perdido: templos antiguos, densa jungla, ríos..La lista es infinita.

 

La bicicleta es lo que estas buscando. La sensación de libertad combinada con la de miles de pequeños detalles que podrás percibir cuando vas por la carretera , le darán a tu visita a Angkor Wat algo que ni imaginas: Personalidad.

 

Primera parada:  Oficina de venta de tickets y grupo de Templos de Rolous.

 

Antes de adentrarte en los kilómetros y kilómetros de templos, debes dirigirte a la oficina de tickets de Ankor wat, situada justo al principio de la entrada sur de los templos (mirar mapa),más que nada porque durante el camino, algunos agentes podrán pedirte dicho ticket.

 

Aprovechando esta desviación, nosotros nos fuimos unos 13 kilómetros rumbo al Este por la carretera  hasta llegar a el grupo de Templos de Rolous (los templos más antiguos de toda la ciudad). Tendrás que coger un tramo de carretera muy transitada por camiones y coches y más de una vez, sentirás que estás perdido, pero pregunta a las gentes que te vayas viendo por el camino y ellos te indicaran el camino correcto.

 

Al entrar por el camino de tierra por el que empiezan a verse los primeros Templos, sentirás estar entrando en otra época. Colegios diminutos llenos de simpáticos niños, campos enormes de arroz, jungla y templos, un lugar para sentarse y “sentir” la energía.

 

 

 

Kilómetros de carreteras de arena y jungla tendrás que atravesar para ir descubriendo cada uno de los templos, para nosotros particularmente, nos gusto un diminuto y ruinoso templo que se esconde unos 500 metros siguiendo la carretera de detrás del colegio. Aquí te aseguro que estarás solo, lejos de cualquier otro turista o curioso. Las ruinas de ese templo transmiten algo distinto y casi puedes imaginarte como fue ese lugar durante su época de gloria.

 

Ver el atardecer mientras vas con tu bici por un enorme camino de tierra atravesando los campos de arroz, es una de esas sensaciones que te hacen sentir único y extrañamente feliz.

 

Segundo día: Grupo de templos de Ankor Thom y lejanos Templos del Norte.

 

Llegamos a la parte “importante”, el complejo del Palacio del Rey (Bayon) y los Templos construidos en honor a su padre y a su maestro. En este parte del recorrido en bici, puedes parar por la piscina que el rey mando a construir y disfrutar de la comida de los pequeños puestos móviles que veras por allí, eso sí, cuidado con los monos.

 

Aparca tu bicicleta por fuera de la entrada Oeste del templo y prepárate para adentrarte en un laberinto de pasillos, habitaciones secretas, ruinas y lugares, donde la vegetación a reclamado como suyo parte de ese templo. En el interior, debajo de una gran campana de piedra, descansan los restos en ceniza, del padre de Rey, justo en el centro del templo de Bayon.

 

La entrada al complejo real de los templos de Bayon, se hace por un puente custodiado por las estatuas de cincuenta y tres demonios y una enorme puerta con cuatro cabezas gigantes de Buda, “retocadas” cuando los Hindues conquistaron estas tierras.

 

La visita a los templos del Norte precisa de mucho tiempo, ya que se encuentran muy lejos (61 kilómetros) y deberás de salir muy temprano para llegar.

 

 Otra opción, es montar tu bici en un Tuck-Tuck y pedirle que te acerquen lo mas que pueda, una vez allí, los templos están muy cerca entre sí.

 

Visita a la maravilla de Ankor Wat y ruta hasta Ta Prohm:

 

El Templo de Angkor Wat, es tan bonito como dicen, literal, es una maravilla verlo ahí inmenso, detrás del foso de agua construido para protegerlo, perpetuo en el tiempo y dejándote sin aliento. Caminando hacia la entrada principal, uno puede imaginarse a un campesino de Cambodia que acudía por primera vez al templo y se topaba con esas estatuas enormes y esas paredes de muros imposibles. Increíble es la mejor palabra que se nos ocurre.

 

Tomate tu tiempo para perderte por los pasillos y pisos del templo, al menos un día. El templo en su parte mas alta, representa al cielo con los cuatro elementos: Agua, fuego, aire y tierra. Los reyes acudían dos veces al año a meditar en este "cielo en la tierra". Llegar a el no es fácil, ni siquiera hoy en día, ya que sus mas de 100 escalones en el ultimo piso para subir a los mas alto, se hacen muy empinados y peligrosos. Dice la leyenda que mientras el rey le facilitaban la escalera mas "fácil" para subir, la reina en ocasiones subía hasta a cuatro patas para no caer al vacío.

 

Luego, el que para nosotros fue el templo mas espectacular. Construido en honor a la madre del Rey, Ta Prohm, es un templo distinto. La naturaleza se ha apoderado de el, los arboles gigantes estrangulan las paredes de rocas, formando un paisaje difícil de describir. Como si el tiempo hubiera sido detenido por las

raíces enormes de los gigantescos árboles, mientras que el verde de la humedad, da un color místico y salvaje a las paredes.

 

Es sin duda, un lugar que tienes que ver. La distancia en bicicleta desde Angkor Wat a este templo son unos 30 minutos fácil, solo tiens¡es que seguir la primera carretera a la derecha tras entrar a complejo del Palacio de Bayon.

 

Lo que esta claro, que recorrer estos paisajes en bicicleta, es una experiencia mistica y única, donde tu decides a donde ir y donde pararte. Angkor Wat, es el lugar perfecto para perderse unos días con la bicicleta y encontrarte de cara con la historia y la magnanimidad de esta cultura única

 

 

 

Please reload