La India: Donde el Alma te Guia...

23/04/2017

El Alma conoce el camino, solo has de dejarte llevar, me dijo justo antes de bajarme del avión. Olores y sabores totalmente nuevos, templos altísimos y casi un dios para cada cosa. India es el lugar perfecto para dejar salir tu “ser” y dejarte llevar por todo lo que te rodea hasta encontrarte a ti mismo.

 

La mañana es clara y el sol aun apenas aparece por el horizonte, en la calle aun no hay ni rastro del “caos” de carritos, monjes, comerciantes o nada parecido, solo algunas vacas que decidieron, como casi siempre, pasar la noche cerca de nuestra casa. El lago y los cinco templos que lo custodian, tiene a estas horas un color entre naranja y amarillo, efecto causado por los rayos del sol y el agua verdosa del lago. El olor a Te Chai e inciencio se respira por todos lados mientras caminamos a toda velocidad hacia el templo donde vamos a recibir nuestras clases  de Yoga, allí un anciano hombre llamado Kamal,  esperaba nervioso  nuestra llegada sujetando  un cubo lleno de agua caliente con sal y tres vasos de cristal. Teníamos que “purificar”  nuestro interior antes de comenzar  y debía ser antes de que el sol estuviera del todo presente, nos decía nada más llegar a la azotea del templo. Estaba claro que por aquí las cosas iban a ser diferente a otros lugares que habíamos  visitado.

 

 

En este País el “tiempo” no tiene el mismo sentido,  no importa quién eres, no importa a donde iras, ni cuánto dinero llevas para el viaje, solo importa lo que llevas dentro de ti y lo que  puedas llegar a sentir.

 

Las gentes son muy amables y sonrientes, sobre todo en la costa (lejos de las zonas turísticas).  Vacas sagradas, templos hinduistas o incluso pequeñas partes de algunas ciudades donde tendrás que andar descalzo  ya que, hasta algunas de sus calles son sagradas o están llenas de templos y a lo lejos, en el horizonte el mar, siempre presente en nuestra cabeza, esto es India.

 

 

Lo que puedas llegar a sentir en este viaje, depende proporcionalmente de hasta dónde te dejes llevar, que sea ella quien te guie. Los olores y el sabor de sus comidas, los trenes infinitos y sus kilométricas playas desérticas pobladas por vacas y locales harán el resto, porque tu alma conoce el camino.

 

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