Una isla perdida, olas y sardinas en lata: Plan de Semana Santa...

19/04/2017

Nunca llegaremos lo suficiente "lejos" como para perdernos pensábamos mientras nuestro frágil bote llegaba tras dos horas de camino a la que iba a ser nuestra casa durante esos días...Una diminuta isla rodeada de corales en una de las partes mas remotas de Filipinas. Corazón de pura selva, murciélagos, varanos y una gran lengua de fina arena blanca que se perdía mar adentro, formaban las partes de esta isla.

 

La tormenta se podía casi oler, gracias al machete que nos presto el capitán de nuestro barco antes de desaparecer mar adentro, pudimos hacer un pequeño refugio de hojas de palmeras y maderas para poder meter las tiendas debajo a sabiendas de la que nos vendría encima, y no fallamos: En unas pocas horas la lluvia hizo acto de presencia y aunque de manera esporádica, descargaba con mucha fuerza sobre nuestra pequeña isla.

 

Lo mejor, si es que habría que decidir entra las muchas , con la civilización muy lejos como para "preocuparte", rodeado de mar, en un entorno paradisíaco de arena blanca y densa jungla allí donde mirases y con el sonido del mar y el viento amenizando el día . Fue esa caprichosa baja de roca que enfrentaba el viento directamente de frente y recogiendo la potente fuerza de las olas que golpeaban la parte trasera, mas orientada al mar abierto, para formar perfectas olas de izquierda, no muy largas, pero que mas podía pedir: Era feliz en ese mismo momento que podía sentir sentado en la tabla, toda la combinación de las pequeñas cosas que me rodeaban.

 

La tarde aun se negaba a dejarnos a oscuras, decidimos ir a explorar toda la isla y entre piscinas naturales, cuevas y más playas, no salíamos de nuestro "sueño".

 

 

La noche fue extraña, en una de las treguas que nos dio la lluvia, una luz nos desvelo para el resto de la noche, nose si por las palabras "Piratas" que habíamos oído el día antes de irnos a la aventura, de boca del dueño de la pensión donde pasamos la última noche o simplemente por ver a un desconocido a las 02:00 am caminando por nuestra isla con una linterna...Afortunadamente quedo en anécdota y nuestro extraño visitante se alejo al cabo de unas horas, pero los nervios ya nos mantuvieron alerta el resto de la noche.

 

 

 

 

 

 

 

En  resumen una experiencia única, donde al más puro estilo superviviente, conseguimos ser felices y sentirnos afortunados por poder vivir ese momento y ver un mar tan azul como podrías imaginas y dormir bajo una cantidad tan grande de estrellas, que apenas se podía ver el negro de cielo...Definitivamente, no estabamos tan "lejos" como para perdernos.

 

 

 

 

Please reload