Madagascar Costa Este...

16/12/2015

 

El viaje continua, después de recorrer Madagascar de norte a sur, por toda la costa oeste pasando por los “mágicos” Baobabs de Morondava, hasta los increíbles arrecifes de coral del litoral suroeste, ahora toca irnos a explorar la otra parte de la isla, sabemos que es más verde, más inaccesible y dura, pero  tenemos más ganas que cuando llegamos hace ya un mes.

 

 

 

Primera parada: Fianarantsoa

 

Desde Tuléar, conseguimos que uno de los numerosos 4x4 que vuelven a Antanarivo vacíos tras dejar a sus ocupantes en la ciudad, nos acercara hasta la histórica ciudad de Fianarantsoa, no sin antes pasar por el medio de una gran tormenta con rayos y lluvia que hacía que la carretera se difuminara hasta casi desaparecer entre la arena y el agua, un viaje movidito.

Llegamos de noche, apenas se veía nada, pero nosotros optamos por quedarnos en una casa familiar (Betsileo Tradicional House), en la parte antigua de la ciudad; calles estrechas, sin coches y con pequeñas casas que evocaban recuerdos de épocas pasadas, con mucho estilo francés y con historia en cada una de sus piedras, cuando llegues a la ciudad  antigua, dile a cualquiera de alli que quieres quedarte en Tradicional House, ellos te llevaran a la casa.

Los dueños de la casa, Juliane y Patrick, nos preparaban la mejor comida que hasta el momento hemos probado en Madagascar, con unos desayunos que seguro echaremos de menos el resto del viaje, en la parte antigua puedes visitar las numerosas iglesias y templos que hay aquí, pasear por sus calles empedradas y visitar el lugar donde la Reina mandaba a cortar la cabeza a todo aquel que a ella se le antojaba, para nosotros esta era la mejor ciudad de Madagascar sin dudas, lo único malo de esta visita, fue que me puse malísimo y tuve que acudir al hospital para que me recetaran medicamentos, algo que estaría incubando desde hace tiempo…

 

 

 

Manakara

 

La ciudad del canal, rodeada por manglares y canales de agua por todos lados, era la puerta perfecta para subir hasta el norte a bordo de una piragua y descubrir las villas de las orillas…Pero el tiempo no tenia los mismos planes que nosotros, los monzones habían llegado y nuestro plan de subir rio arriba hasta el norte, no parecía la mejor opción.

Aquí conocimos a Ana, una Alemana- Australiana con mucha mochila a sus espaldas que nos acompaño durante casi 4 días en nuestro camino, con ella nos metimos en el canal de Pangalan, para irnos con unos locales de picnic a una villa pesquera y así poder explorar  este tramo de costa, para comprobar que no había olas para surfear por esta zona. Llegamos a una zona muy alejada al sur, donde los locales fabricaban aceites con las plantas frutales y medicinales que tenían por allí, pero ni rastro de olas decentes por allí.

 

 

 

Parque Nacional de Andisabe y la Reserva de Lemures Ialatsara.

 

Los planes habían cambiado, nuestro objetivo seguía siendo Mahambo, porque según los mapas y las personas locales que consultamos, podían haber buenas olas por esta zona, pero ahora teníamos que atravesar e nuevo el centro de Madagascar en  nuestro “querido” amigo el Taxi-Brousse…Lo bueno, que aprovechamos para visitar dos de los mejores parques nacionales de todo Madagascar, donde Lemures, Camaleones, insectos Jirafas, Mariposas y miles de tipos de pájaros eran muy fáciles de ver y como siempre queremos  nosotros, en estado salvaje y libres.

En la reserva de Ialatsara, te puedes mover libremente en busca de los Lemures y camaleones, equípate de una buena linterna y no tienes que irte muy lejos para encontrarlos, en el parque nacional de Andasabe se encuentran los increíbles Lemures IDRI (cantadores), todas las mañanas oirás sus cantos casi hipnóticos y tras una buena caminata por el bosque podrás verlos en persona, una experiencia que no olvidaras en la vida, en el parque tienes muchas opciones para quedarte, eso si, asegurate de decirle al chofer el hotel que quieres quedarte o acabaras en un pueblo de montaña (como nos paso a nosotros).

 

 

 

 

Mahambo

 

Tras una parada en Moramanga, cogimos camino para Toamatave y decidimos no parar y seguir en el siguiente Taxi-brousse para Mahambo...Un gran error, nos cayo la noche por el camino y nos dejaron en mitad de una carretera oscura, sin apenas coches y con mahambo a unos 2 kilómetros sendero de tierra abajo, cargados con cinco maletas y muy agotados empezamos a caminar, hasta que de casualidad vimos un bar de carretera y al entrar nada más imposible que toparnos con un español que tenia coche y después de unas cuantas cervezas, nos llevo a la playa para poder buscar un lugar donde quedarnos.

Mahambo tiene un encanta especial, con 3 rompientes de arena duros y uno de coral (no muy consistente, pero rápido) puede ser una alternativa cuando estés por la costa este y quieras darte un bañito,a nosotros no nos cuadro en tres días, pero la playa merece mucho la pena y puedes perderte caminando costa abajo.

Nosotros recomendamos el Vanilla hotel, donde tambíen los surfers locales podrán explicarte más sobre las olas y las corrientes, pero eso si, por esta zona son muy habituales el avistamiento de grandes tiburones, aunque los locales me aseguran que jamas han visto uno, yo personalmente los creo.

 

 

Saint Marie & Ile aux Natte

 

Este destino nos dejo sin palabras, unas diminutas islas a 3 horas en barco al este de Madagascar, son lo más parecido a "paraíso" que hayamos visto, playas de arena blanca, colores tan vivos que te ciegan la vista, cementerios piratas auténticos, selva y animales por donde quiera que vayas...Hacen de estas islas, un lugar donde nuestro corazón fue muy muy feliz.

 

En Sant Marie te recomendamos que alquiles una moto por el tiempo que vayas a estar allí, la policía en la isla no es tan pesada como en Madagascar,  para dormir ve carretera hacia el sur y busca el L´Oasis hotel, sólo tiene una habitación, pero el silencio de la noche y las vistas de  la playa con Madagascar de fondo, no tienen precio.

 

Ile aux Natte es lo más parecido al cielo que hay en la tierra, una diminuta isla que se recorre a pie en un día, por la costa, pasando por cocoteros, arena blanca y calas imposibles de describir en palabras. No hay coches ni carreteras, sus aguas tranquilas y calidas estan hechas para que te olvides de todo y quieras permanecer allí para siempre, ir a la isla e barco son 3 minutos y cuesta unos 10Ari.

 

 

 

 

 

Tras dos meses recorriendo esta increíble isla, descubriendo olas, conociendo gente increíble, viendo lemures, con casi 112 horas de Taxi brousse y unos 3800 km a nuestras espaldas, es hora de poner rumbo a otro lugar, pero volveremos... ¡¡MISAOTRA MADAGASCAR¡¡

 

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